Hoy me he concentrado en darle vida a las carnaciones del piloto, que acompañará al Yak-1.
Le he dado un tono «coloraote» para simular el frio que tenía que hacer en aquellos días en el frente de Kalinin.
El Euro gigante lo compré en Amazón
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A veces el azar te sonríe. Rebuscando en una tienda de segunda mano, he encontrado una figura de piloto soviético de la Segunda Guerra Mundial, de la desaparecida marca Warriors. Una auténtica rareza para quienes disfrutamos de las miniaturas con historia.
Será el acompañante perfecto para el Yak-1 que estoy preparando: un piloto del Frente de Kalinin, marzo de 1942. Pronto espero mostrar el proceso de pintura del piloto y su integración con el Yak-1.
Me gusta pensar que, al pintarlo, también se recupera un pequeño fragmento de esa memoria congelada en los inviernos rusos.