Fuengirola 2026: mucho más que un concurso

Hay fines de semana que terminan cuando vuelves a casa. Y hay otros que tardan varios días en asentarse.

El XXXII Concurso de Modelismo de Fuengirola ha sido uno de esos encuentros que invitan a detenerse un momento antes de pasar página.

Durante dos jornadas he tenido la oportunidad de compartir mesa de trabajo, realizar demostraciones de pintura, conversar con amigos y reencontrarme con muchos aficionados que llevan años siguiendo mi trabajo a través de los libros, los artículos o las redes sociales. Pero, sobre todo, ha sido un fin de semana para recordar por las personas.

Un espacio para compartir

En esta ocasión dispuse de una zona de trabajo donde pude mostrar algunas de mis figuras, ilustraciones y proyectos recientes, además de realizar demostraciones de pintura a lo largo del fin de semana.

He comprobado una vez más que no hacen falta grandes despliegues para crear un ambiente agradable. Una mesa de trabajo, unas cuantas piezas representativas y la disposición a conversar suelen ser suficientes para que aparezca lo más importante: el intercambio de experiencias.

Las preguntas de los visitantes, las conversaciones improvisadas y los encuentros con viejos amigos fueron convirtiendo la mesa en un pequeño punto de reunión donde se habló de pintura, documentación, ilustración, libros y modelismo en todas sus formas.

Más allá de las piezas

Con el paso de los años uno termina comprendiendo que los concursos son mucho más que las obras expuestas.

Las piezas son importantes, por supuesto. Son la excusa que nos reúne.

Pero lo verdaderamente valioso son las personas.

Los amigos que vuelves a encontrar después de meses o años.

Las conversaciones que comienzan hablando de una figura y terminan hablando de la vida.

Los aficionados que se acercan con un libro bajo el brazo para pedir una firma o simplemente para agradecer algo que aprendieron leyendo uno de tus artículos.

Esos son los momentos que permanecen cuando las vitrinas ya se han desmontado y las mesas han quedado vacías.

Con Lester Plaskitt y Abilio Piñeiro

Una identidad construida con el tiempo

Este encuentro también me permitió presentar una imagen más coherente de los distintos proyectos que he venido desarrollando durante los últimos años.

Modelismo, ilustración y publicaciones forman parte de una misma trayectoria, aunque muchas veces se hayan mostrado por separado.

El espacio de trabajo reunía esas tres facetas mediante una selección de figuras, ilustraciones originales y material editorial que ayudaba a explicar de forma sencilla quién soy y qué hago.

Mirando el conjunto desde cierta distancia, tuve la sensación de que muchas piezas dispersas durante años comenzaban finalmente a encajar dentro de una misma historia.

Un reconocimiento pendiente

Uno de los momentos más especiales del fin de semana fue la entrega oficial de un reconocimiento por parte de la Asociación Fuengirola Miniaturas.

En realidad, este homenaje estaba previsto para la edición anterior del concurso. Sin embargo, una urgencia familiar me obligó a regresar a Almería durante la tarde del sábado, impidiéndome asistir al acto de clausura.

Con el paso de los meses, hablando con la organización, coincidimos en una idea sencilla: ni la asociación merecía que aquel reconocimiento quedara en el anonimato, ni yo quería que se perdiera un gesto realizado con tanto cariño.

Por ese motivo, aprovechando mi participación en la edición de este año, decidimos realizar la entrega de forma oficial.

Fue un momento especialmente emotivo, no por el reconocimiento en sí, sino por todo lo que representaba.

Detrás de esta placa hay muchos años de amistad, colaboración, actividades compartidas y una larga relación con personas a las que aprecio profundamente.

Los trabajos, los libros, las figuras o las ilustraciones los hace uno mismo.

Los reconocimientos, sin embargo, siempre hablan de la valoración que otras personas hacen de tu trayectoria.

Y precisamente por eso tienen un significado especial.

Regreso al taller

Después de un fin de semana intenso, toca regresar al estudio, ordenar ideas y continuar trabajando en los proyectos que esperan sobre la mesa.

Sin embargo, me llevo algo más importante que cualquier fotografía o recuerdo material.

Me llevo la confirmación de que el modelismo sigue siendo, ante todo, una actividad construida alrededor de las personas.

Las piezas pasan.

Los proyectos terminan.

Los libros se publican.

Pero las amistades, las conversaciones y los momentos compartidos son los que realmente permanecen.

Fuengirola 2026 me lo ha recordado una vez más.

Y por ello solo puedo decir una cosa:

Gracias.

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